En resumen, la iglesia comenzó con poder, se movió con poder y siguió hasta donde tuvo poder. Cuando ya no tuvo poder de Dios, se enterró en busca de seguridad y trato de conservar lo que había logrado. Pero las bendiciones que ella tenía era como el maná: cuando trató de guardarlas para el otro día, criaron gusanos y se pudrieron. Es así como hemos pasado por el monasticismo, el escolasticismo y el institucionalismo, los cuales son indicaciones de los mismo: la ausencia del poder espiritual.
— Sendas que conducen el Poder - A. W. Tozer